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EL CAOS Y LA SEÑORITA LAURA

EL POZO DE LOS DESEOS REPRIMIDOS POR ÁLVARO CUEVA EL CAOS Y LA SEÑORITA LAURA Hoy es uno de esos días en los que le podría hablar de 60 programas de televisión entre finales de temporada, estrenos, series, caricaturas y telenovelas. Pero hay un asunto que no me deja de dar vueltas en la cabeza y que se me hace superior a esto: el caos de nuestras pantallas. Todos los día escuchamos un montón de comentarios rabiosos en contra del relajo de nuestras ciudades. Que si no se puede pasar de un lado al el otro, que si no hay manera de saber a qué hora vamos a llegar a nuestros hogares, que si las obras. ¿Y la televisión? En la mayoría de nuestros canales está pasando exactamente lo mismo y yo no escucho las quejas. ¿Por qué? ¿Porque sí se vale quejarse del gobierno y no de las televisoras? ¿Porque sí se vale criticar al país y no a los canales de la gran pantalla chica? Por si usted no se acuerda, desde hace años que tenemos un hundimiento en El Canal de las Estrellas peor que el que se acaba de manifestar en la colonia Condesa del Distrito Federal. Un hundimiento que está arrastrando al noticiario más importante de México y a la que se supone que es la telenovela estelar de XEW-TV. Por supuesto, me refiero a la barra de las 22:00 horas que alguna vez fue de comedia, que alguna vez fue de telenovelas de media hora y que ahora es de nada. ¡De nada! ¿A usted no le cuesta trabajo transitar de “Dos hogares” a “López-Dóriga”? ¿Usted no siente el bache? ¿Entonces por qué lo asumimos como algo normal? ¿Por qué? Fíjese dónde comienza el conformismo. Fíjese en dónde se nos empieza a educar para que permitamos cualquier cantidad de abusos. ¿Y qué me dice de los más recientes cambios de programación precisamente ahí en El Canal de las Estrellas? A lo mejor yo tengo un estómago muy delicado, pero le juro que la digestión se me interrumpe cada vez que volteo al monitor a las 15:00 y me encuentro con Laura Bozo haciendo show de temas como la violación de un muchachito por parte de una mujer de 59 años. Es la hora de la comida, el momento más sagrado del día, con los niños frente a la pantalla. ¿A usted se le hace adecuado que a esa hora nos tengamos que chutar las violaciones de la “señorita” Laura? Le juro que no entiendo lo que está pasando ahí porque el público de las 17:00 no es el mismo de las 15:00 y no me quiero ni imaginar la bronca para los responsables de emisiones como “La rosa de Guadalupe”. ¿Cómo le van a hacer para modificar el perfil de sus libretos? Se supone que ellos son una producción profesional. Obviamente ya no van a poder continuar con las historias de adolescentes que nos habían estado presentando. ¿Qué van a hacer con los capítulos que ya tenían grabados? ¿Los van a tirar a la basura? ¿Se van a poner a escribir historias nuevas en tiempo récord? ¿Y quién les va a pagar el costo de todo eso? ¿Quién les va a tener paciencia de aquí a que medio comiencen a calentar ese horario? Igual, ¿qué está haciendo el Chef Oropeza en “Hoy”? Es un retroceso gravísimo para su carrera, era como para que el señor dijera no e inmediatamente se fuera a alguna otra estación donde sí le respetaran su posición de estrella. ¿Por qué le cancelaron su programa “Al sabor del chef”? ¿Por qué primero nos anunciaron “Fuego en la sangre” y luego nos entregaron “Alborada”? ¿Cuál es el juego? A esto súmele, por favor, lo que está pasando en el resto de los canales abiertos de la televisión nacional, desde Canal 5 hasta Proyecto 40 pasando por Azteca 7, Galavisión, Cadenatres y quien usted quiera, guste y mande. Cada vez es más rara la pantalla donde las cosas empiezan y acaban a su hora, donde los productos enlatados como series, documentales y caricaturas, son transmitiendo en orden, sin cortes y respetando sus desenlaces. Ya no se puede ver televisión en la televisión, hay que verla grabada, en internet o en discos. ¿Usted no se siente ligeramente agredido por esta situación? ¿Usted no se siente decepcionado? Por eso luego uno no le cree ni a sus noticieros ni a sus mesas de análisis cuando despotrican contra las autoridades. Estos señores están igual. A lo mejor no nos afectan nuestro trayecto al trabajo con la construcción de un distribuidor vial, pero nos afectan otros trayectos como el del de nuestros hábitos de información y de entretenimiento, como el de nuestra convivencia familiar, como el de nuestra vida privada. ¡Con razón hay canales como Once TV México que ya están abriendo barras de programación sin comerciales! Si no hacemos algo por volver a hacer agradable la experiencia de ver televisión en la televisión, la industria va a terminar de perder a la poca audiencia que le queda antes de lo pensado Urge acabar con este relajo, programar los contenidos en su correcto orden, respetar los tiempos del público y entender que no porque haya caos afuera, tiene que haber caos adentro. ¿O usted qué opina?


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