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TODOS CONTRA “EL EQUIPO”

OJO POR OJO POR ÁLVARO CUEVA TODOS CONTRA “EL EQUIPO” ¿Qué cree usted que vaya a pasar con “El equipo”, la polémica serie de El Canal de las Estrellas? Por supuesto que nada. ¡Para qué nos hacemos tontos! Sí, hay mucha indignación entre diferentes sectores de la sociedad, el PRD está hablando de que se desviaron recursos públicos para la producción de este espectáculo y varios diputados de varias comisiones están pidiendo que se retire del aire. Pero de aquí a que medio avancen sus quejas, “El equipo” ya habrá terminado con su primera temporada y, peor tantito, se habrá convertido en un éxito monumental a causa de toda la publicidad que se le está haciendo. Por donde quiera que se le mire, “El equipo” es tema. En el remoto caso de que usted no sepa de lo que le estoy escribiendo, déjeme lo pongo en antecedentes para que saque sus propias conclusiones. “El equipo” es una serie dramatizada que en la guía electrónica de Cablevisión de la Ciudad de México se anuncia, literalmente, así: “Inspirada en hechos reales, llena de aventura, acción y amor, mostrará el lado humano de los agentes de la Policía Federal, para darnos cuenta que al igual que cualquiera, tienen hogar, problemas familiares, defectos y virtudes”. En pocas palabras, es un infomercial sólo que con policías. ¿Es la primera vez que se menciona a la Policía Federal en alguna producción mexicana? No, el año pasado, Azteca sacó al aire una serie llamada “Drenaje profundo” donde, de repente, se veían los policías. ¿Entonces cuál es el problema? ¿Por qué el programa de Televisa ha generado tantas quejas y el la televisora del Ajusco, no? Porque “Drenaje profundo” era una serie de ciencia ficción sobre mutantes que habitaban en las alcantarillas de la Ciudad de México. La policía se mencionaba como se menciona en cualquier producción dramatizada del mundo. En “El equipo”, en cambio, todo es: policías por aquí, policías por allá, arriba los policías. Es, en resumen, una campaña de imagen insufrible y pésima por donde quiera que se le mire. Si usted lee la información de Cablevisión o mira sus capítulos va a descubrir que no trata de nada, que sus personajes carecen de las más elementales dimensiones y que es más básica que la más básica de las telenovelas. En “El equipo” los policías son hermosos, atléticos, finos, cultos, inteligentes, sensibles y trabajan con una tecnología que ni Jack Bauer en “24”. En cambio, los delincuentes son feo, negros, panzones, nacos, ignorantes, tontos, insensibles y hacen su chamba en condiciones asquerosas. ¿Así o más maniqueo? Y no, la bronca no es que la Policía Federal no tenga derecho a hacerse propaganda como lo hacen la Iglesia Católica, los partidos políticos o algunos otros grupos de poder. El problema es que hay manera y momentos. Usted no puede presentar una serie de este tipo afirmando que está inspirada en hecho reales si no es cierto o si no se hace referencia a casos concretos porque se trata de cuestiones de seguridad nacional. Igual, usted no puede sacar en cadena nacional los nombres, los equipos ni las instalaciones reales de la Policía Federal porque cualquier enemigo con dos gramos de materia gris las va a poder ver y atacar. ¡Es básico! Y si no me cree, échele un ojo a las series policíacas de otros países. En la mayoría de ellas, sus responsables inventan unidades especiales que no existen, contratan armamento de otros lados y nunca utilizan policías reales de extras ni graban en instalaciones de verdad. “El equipo”, en su afán promocional, vulnera la seguridad de nuestra Policía Federal y yo dudo que vaya a contribuir a que, cuando acabe, usted o yo le queramos levantar un monumento. Es un desperdicio de dinero que llega a nosotros en el peor de los momentos. ¿Qué va a pasar aquí? Nada, como cuando el mismo responsable de esta producción puso a un soldado del Ejército Mexicano a hacer payasadas en “Big brother”. Nada, porque los televidentes de este país son particularmente pasivos, y se quejan, se quejan y se quejan, pero no le cambian de canal. Nada porque a los anunciantes les da lo mismo. ¡Tienen “rating”! Definitivamente estamos ante algo que se tiene que reflexionar, atender y regular porque podría ser el principio de nuevas estrategias propagandísticas, de nuevos negocios y de nuevos intercambios de favores. ¿O usted qué opina?

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