AQUÍ VA A PASAR ALGO
Fecha
de Publicación: 6/26/2010
EL POZO DE LOS DESEOS REPRIMIDOS
POR ÁLVARO CUEVA
AQUÍ VA A PASAR ALGO
La gran noticia en materia de televisión de este día es la alianza entre Argos y Cadenatres por todo lo que implica en términos creativos y de competencia.
Argos es la casa productora independiente más grande y famosa de México.
Epigmenio Ibarra, su director, y su magnífico equipo de colaboradores, cambiaron la forma de ver y hacer televisión, cine y muchos otros espectáculos más en la década pasada con títulos tan importantes como “Nada personal”, “Mirada de mujer” y “Sexo, pudor y lágrimas”.
Su nivel técnico es tan competitivo a nivel internacional que compañías tan fuertes como HBO y NBC Telemundo los han seleccionado para la realización de proyectos tan ambiciosos y recientes como “Capadocia”, “Gitanas” y “Los plateados”.
Y ni hablemos de la parte de los contenidos. Argos, antes que nadie y mejor que nadie, ha puesto en el candelero de las producciones dramatizadas temas que nadie más se ha atrevido a tocar a fondo como los asesinatos políticos, la relación ejército-narcotráfico, la homosexualidad y el derecho que todos tenemos a llevar una vida sexual plena y feliz.
En resumen, estos señores saben hacer las cosas y la prueba máxima de que han pisado callos es que han tenido que ir y venir de diferentes pantallas con tal de defender sus convicciones. Jamás se han traicionado.
A usted o a mí nos pueden gustar o no muchos de los títulos de esta empresa, como “La habitación azul” o “Mientras haya vida”, pero no conozco ningún otro caso ni tan exitoso ni tan polémico de lucha por decir y por hacer cosas en toda la historia de la televisión mexicana.
Cadenatres, por su parte, es un canal de televisión que no pertenece ni a Televisa ni a TV Azteca. Por tanto, su posición va de lo valiente a lo miserable.
No cualquiera se avienta el paquete de competir contra las dos más grandes televisoras de este país tan lleno de peculiaridades.
No me quiero ni imaginar todo lo que estas personas tienen que hacer a diario para generar contenidos, para convencer al público de que los voltee a ver ni para seducir a los anunciantes en tiempos de crisis.
No me quiero ni imaginar las condiciones con las que han trabajo, sus foros, sus cabinas, sus unidades de control remoto, sus camerinos, sus salarios.
Arrancar un canal de televisión sin el respaldo de otro no es cualquier cosa.
Cadenatres necesitaba crear productos dramatizados propios para dejar de ser un canal de nicho y para entrarle a la batalla contra Televisa y TV Azteca, y Argos le está ofreciendo esa posibilidad.
¿Cuál va a ser la reacción del consorcio de Emilio Azcárraga ante esto? ¿Quiénes van a cambiar de camiseta? ¿Quiénes van a ser los nuevos vetados?
¿Cuál va a ser la reacción del consorcio de Ricardo Salinas ante esta alianza? ¿A quiénes vamos a dejar de ver en Azteca 13? ¿A quiénes van a castigar?
¿No va a pasar nada? No, pues peor porque incluso hasta el hecho de que no pasara nada alrededor de esta noticia significaría algo para la industria de la televisión mexicana.
Porque esto no es como las series de Once TV México que son televisión pública. Es televisión privada, es “rating”, ventas, acciones, competencia. Es guerra.
Aquí lo interesante va a ser descubrir los conceptos que Argos desarrolle para Cadenatres porque, conociéndolos, no van a hacer ni telenovelas convencionales refrito del refrito como lo que están haciendo Televisa y TV Azteca ni melodramas hiper-politizados como los que la misma Argos produjo en los años 90.
Ahora las necesidades son otras, los gustos del público han cambiado, la parte de los contenidos se ha vuelto más delicada que nunca, hay más control, más intereses.
Se lo que sea, si funciona, esto catapultará a Cadenatres a niveles que ojalá estén listos para afrontar, y si no, será un duro golpe para la competencia en nuestra televisión.
Estaremos al pendiente como lo hemos estado con temas que tienen tan preocupadas a las multitudes como la discriminación.
¿De casualidad vio la emisión de “Shalalá” que se transmitió la noche del miércoles pasado sobre este asunto?
Estuvo increíble porque no sólo se habló de una manera mucho más creativa del caso Esteban Arce (Sabina Berman y Katia D’Artigues “escenificaron” la escena entre Esteban y su sexóloga), se cuestionó desde todos los ángulos.
No se trató de decir nada más: la discriminación es esto, se manifiesta así y hay que combatirla. Se habló de la discriminación contra las mujeres, contra los migrantes y contra las trabajadoras domésticas.
Y, lo mejor de todo, se preguntó, por ejemplo, qué tan válido es atacar la figura obesa de gente como Agustín Carstens para hacer caricatura política.
Fue un garbancito de a libra en medio de este circo en que se ha convertido la televisión abierta nacional, jamás se dijeron tonterías, jamás se perdió el estilo. ¡Felicidades! Búsquelo por internet.
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